Por
fin habíamos llegado después de tantas horas de avión. El viaje
había sido muy largo, por suerte subí conmigo un libro que me
entretuve leyendo durante el trayecto.
-Mira
Bonnie, ¿Te gusta la casa?.- me quedo mirándola, es más grande que
la otra que la que teníamos.
-Sí,
es muy bonita y grande.- le sonrío
La
verdad es que si que era grande. Cojo mis maletas y vamos hacia la
puerta, la abre ¡Dios es muy bonita!
Me
dirijo a la que a partir de ahora será mi nueva habitación. Es
bastante grande, que digo bastante… es enorme y tiene un cuarto de
baño dentro. La observo desde la puerta y veo que hay un balcón. Me
asomo para fijarme en las vistas y enciendo un cigarro. Última
calada y ultimo vistazo antes de entrar al cuarto de nuevo. Una
figura se mueve en la casa de enfrente, ¿Será el vecino? Oh, dios,
vaen calzoncillos y lleva tatuajes, me quedo como tonta mirando hasta
que el sale e intento apartar rápido la mirada.
-¿Te
gusta lo que ves? -Me dice el chico y me pongo roja.
-Emmm….n-no,
no.- Tartamudeando nerviosa, el ríe y su sonrisa es tan bonita.
-¿Eres
nueva?- Dice el chico
-Sí,
he llegado hace poco.- Digo estoy un poco nerviosa, él me pone
nerviosa, encima está en ropa interior.
-¿Cómo
te llamas, princesita?- Dice el chico
-Em
me llamo Bonnie, Bo.- Lo miro
-Yo
soy Nathan encantado… princesita.- Dice y se va del balcón, ¿Qué
acaba de pasar?
Me
pongo un rato a tratar que la respiración me vaya nomal, ¿Por qué
ese chico me a puesto tan nerviosa?
Lo
que no sabía es que Nathan me traería muchos problemas.
“y
se convertiría en mi problema favorito”
No hay comentarios:
Publicar un comentario