Hoy
es mi primer día en la universidad y estoy muy nerviosa, hacer
amigos tampoco es mi punto fuerte.
Termino
de arreglarme y salgo de casa. Me toca ir andando ya que mis padres
se has tenido que ir a trabajar temprano.
Me
pongo los auriculares y me pongo a escuchar la música en aleatoria.
Voy
distraída y no me doy cuenta que de pronto casi me atropella una
moto, iba a decirle algo pero de pronto sale a toda velocidad y me
deja con la palabra en la boca. Me repongo del susto y sigo mi
camino.
Llego
a la universidad, es bastante grande y hay mucha gente, voy directa a
secretaría a coger mi horario, lo miro y me toca Arte, aunque no sé
donde está , voya mirando las aulas pero no determino cual será y
todos se han ido a sus clases. De pronto tropiezo con una persona y
caigo al suelo, miro hacia arriba y no me lo puedo creer es Nathan.
-Y
a sé que soy bastante guapo pero no hace falta que te desmayes.-
Dice, y me ofrece su mano para levantarme
-Imbécil,
me he tropezado.- Digo entre dientes. Rechazo su mano y me levanto
sola
-Qué
haces por aquí princesita, ¿no deberías estar en clase?- Alza su
ceja
-No
me llames así ,estoy buscando mi clase, que no sé donde es.- Le
miro
-¿Qué
te toca?- Me quita el horario de la mano y lo mira.- Mmm… Arte, yo
sé donde está
-¿Ah,
si? Llévame.- Le ordeno
-Solo
si pasas una noche conmigo nena.- Dice sonriendo
-Ni
en tus mejores sueños.- Le miro nerviosa
-Sí,
en mis mejores sueños seguro que apareces.-Dice burlonamente
-Estas
agotando mi paciencia, llévame a clase, idiota.-Me cruzo de brazos
-Esta
bien princesita dura.-Ríe y descaradamente me azotó el culo. Me
giro para mirarle, voy a bofetearle por lo hecho pero
antes
de que se diese cuenta coge mi muñeca cual iba a bofetearle
“será
imbécil”.- pienso pero “te gusta” dice una vocecilla interior.
“no,
no te gusta” me repito una y otra vez.
-Eh,
princesita despierta, ésta es tu clase.- Dice sonriendo, sacándome
de mis pensamientos.
-Emm…sí,
gracias, adiós.-Me sonríe y entro en clase
Me
he pasado todas las clases pensando en el y no sé porqué no puedo
quitármelo de la cabeza.
Estoy
en mi taquilla dejando mis libros y de pronto alguien me habla.